Responsabilidad legal del administrador de empresa en Galicia

13 octubre, 2025

Responsabilidad legal de los administradores de empresas: obligaciones, riesgos y cómo protegerse

Ser administrador de una sociedad no es un papel meramente representativo. Supone asumir obligaciones jurídicas concretas que, si se incumplen, pueden derivar en responsabilidad personal y patrimonial.

En Amado Iuris, despacho especializado en Derecho Mercantil en Pontevedra y Galicia, explicamos en qué consiste esta responsabilidad, qué tipos existen y cómo un administrador puede protegerse legalmente ante posibles reclamaciones.

El correcto ejercicio de este cargo requiere actuar con diligencia, transparencia y respeto a la normativa vigente. Un solo error o una omisión puede comprometer tanto la estabilidad de la empresa como el patrimonio del propio administrador.

¿Qué implica la responsabilidad legal del administrador?

La Ley de Sociedades de Capital (LSC) establece que los administradores deben actuar con la diligencia de un “ordenado empresario y un representante leal”. Esto implica tomar decisiones informadas, evitar conflictos de interés y velar siempre por el bien de la sociedad.

Tipos de responsabilidad

  1. Responsabilidad civil: por daños a la sociedad, socios o terceros derivados de actos contrarios a la ley o a los estatutos.
  2. Responsabilidad mercantil: por incumplir obligaciones formales o contables de la sociedad.
  3. Responsabilidad penal: cuando se cometen delitos societarios, fraudes o insolvencias punibles.
  4. Responsabilidad tributaria o laboral: si la empresa incumple pagos a Hacienda o a la Seguridad Social.

Estas responsabilidades pueden afectar al patrimonio personal del administrador si se demuestra negligencia, dolo o incumplimiento grave de sus deberes.

Supuestos frecuentes en los que puede exigirse responsabilidad

En la práctica, los tribunales han declarado responsables a administradores por situaciones como:

  • No presentar las cuentas anuales dentro del plazo legal.
  • Continuar la actividad pese a estar la sociedad en causa de disolución.
  • No convocar junta general ante pérdidas o insolvencia.
  • Incumplir obligaciones fiscales o de cotización.
  • Adoptar decisiones que perjudiquen deliberadamente a acreedores o socios minoritarios.

El artículo 236 de la LSC establece que los administradores responderán solidariamente de los daños causados por actos u omisiones contrarios a la ley o realizados sin la diligencia debida.
Por tanto, la responsabilidad no recae solo en quien ejecuta la acción, sino también en quienes consienten o no se oponen a tiempo.

Prevención y cumplimiento: cómo evitar sanciones

Una gestión empresarial responsable implica prevenir conflictos antes de que surjan. Algunas medidas básicas son:

  • Cumplir puntualmente con las obligaciones contables y fiscales.
  • Documentar adecuadamente las decisiones del consejo o de la junta general.
  • Evitar continuar operando si existen pérdidas que reduzcan el capital social.
  • Solicitar asesoramiento profesional ante decisiones relevantes o situaciones de crisis.
  • Contratar un seguro de responsabilidad civil para administradores (D&O) que cubra los posibles riesgos derivados de su gestión.

Además, la prevención de conflictos laborales o internos es fundamental. En este sentido, la mediación puede ser una herramienta eficaz para resolver disputas empresariales sin llegar a juicio.

📎 La importancia de la mediación en conflictos laborales

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